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domingo, 16 de diciembre de 2012

CONGA NO VA. O cómo un pueblo se rebela contra el negocio minero en el norte de Perú.

El caso del proyecto Conga llegó a mis oídos como suele ocurrir cuando uno está en la carretera... de casualidad; estar en el lugar indicado en el momento preciso. Otro viajero, un alicantino rebelde que va surcando Sudámerica con las ganas y la voluntad de poner su granito en las resistencias locales, fue quién me contó lo que estaba sucediendo en la comarca de Cajamarca mientras nos deslizábamos por una calzada vertiginosa hacia la ciudad de Celendín.

El conflicto se inicia en los 90´ cuando la minera CEDIMIN descubrió los yacimientos de oro de Chailhuagón y Perol. La zona del norte cajamarquino es uno de los parajes más alucinantes que uno puede ver en este continente. Las montañas andinas albergan decenas de lagunas de una hermosura sobrenatural. Por desgracia, la codicia y la avaricia de las grandes mineras junto a las necesidades derivadas de un modo de vida occidental basado en el desarrollismo no contemplan este tipo de virtudes en su agenda de prioridades. La laguna de Yanacocha era una de las más grandes y ahora apenas si contiene agua. Pero el conflicto no sólamente tiene un aspecto ecológico, también es remarcable los impactos sociales y culturales de su puesta en marcha.

La región de Cajamarca (como gran parte del territorio peruano) es un enclave tradicionalmente agrícola y ganadero, con una especial dedicación en la elaboración de quesos, panes y embutidos. Los vertidos de las compañias explotadoras hacia las lagunas y ríos de la zona son uno de los principales focos de discusión de este conflicto que ha dejado ya más de una veintena de muertos. Los recursos hídricos se ven afectados y es la población quién lo paga con su racionamiento y con unos índices de contaminación que hacen peligrar el modo de subsistencia tradicional para una parte mayoritaria de su población. Llegar a Cajamarca y encontrar un sinfín de establecimientos y casas particulares reclamando la paralización del proyecto y de las actividades mineras no hace sino atestiguar el creciente descontento de una sociedad que, sin embargo, no se ha quedado de brazos cruzados.

Policía reprime manifestantes en Cajamarca
 Los paros, las huelgas de hambre, los enfrentamientos con el gobierno y con sus fuerzas represoras no han hecho sino aumentar en los últimos 4 años sin que los intentos de mediación (tibios por otra parte) hayan conseguido calmar a un campesinado que ve como nuevamente se les quiere hacer pasar por el aro del "esto es inevitable y además bueno para todxs". Las imagenes y vídeos que pude observar en el proceso de documentación son escalofriantes. Sin duda, un ejemplo gráfico de cuál es la verdadera realidad en cuanto a las acciones que el gobierno peruano realiza para contrarrestar la resistencia de los pueblos que se niegan a morir: la brutal represión aplastando cualquier tipo de oposición. La policia antidisturbios, verdaderos mercenarios enmascarados, tienen el honor de contar con una veintena de muertos entre sus logros (incluído algún que otro menor de edad), además de otras actuaciones tan honrosas como la incautación de los enseres básicos de lxs campesinxs rebeldes o el derramar sus ollas llenas de frijoles y choclo... no sé si es necesario recordar los poquísimos recursos con los que cuentan y el impacto, por ende, de este tipo de actuaciones. También se ganaron el apoyo popular al impedir los funerales de lxs asesinadxs por ellxs mismxs llegando a lanzar los ataudes al suelo... qué decir de esta macabra barbarie.

Con todo, el proyecto Conga fue paralizado (al menos temporalmente) pero son ya innumerables los gritos que desde la burguesía limeña han puesto en entredicho el mantenimiento de dicha paralización aduciendo razones económicas y de desarrollo. Ni que decir que Perú es uno de los países de la descuartizada Sudamérica en donde mejor se refleja la polarización entre la metrópolis colonial y el resto del territorio nacional. De esta manera, Lima cuenta con la práctica totalidad de las sedes de las grandes empresas y es en sus despachos asépticos en dónde se toman las decisiones que afectan a millones de pobladores indígenas que ven derrumbarse sus pueblos, sus formas de supervivencia y sus modos de vida. El hambre de beneficios monetarios no tiene fin y por ello es fácil preveer que el proyecto volverá a reanudarse.

El colonialismo sigue vivo, interno y externo, de un país a otro y de una casta a la otra. Falta sólo preguntarse, ¿cuántas muertes podrá ocultar el gobierno peruano y sus secuaces mineras como la Newmont norteamericana? ¿Cuántas lagunas, ríos y montañas quedarán por ser envenenadas, saquedas, destruidas antes de que entendamos que es nuestro consumo el motor que hace mover la máquina? ¿Cuánto tiempo falta para que los pueblos indígenas agoten su paciencia y se alcen a sangre y fuego contra nuestro modo de vida y sus saqueos constantes?

Más info:
- http://www.losandes.com.pe/Politica/20111217/59111.html
- http://celendinlibre.wordpress.com/2011/12/20/pronunciamiento-de-organizaciones-sociales-y-las-autoridades-de-la-region-cajamarca-frente-al-dialogo-frustrado/
- Documental "Choropampa: El precio del oro". http://www.youtube.com/watch?v=fG-XBAxLo94

sábado, 1 de diciembre de 2012

EL GOBIERNO DE CORREA. Una apuesta valiente, a pesar de todo.

 En el anterior artículo me refería a las sombras de un ejecutivo que no ha sabido (ni querido seguramente) hacer suya la bandera del respeto a la naturaleza y el respeto a las comunidades indígenas que siguen defendiendo el derecho a vivir lejos del desarrollismo capitalista. Sin embargo, sería injusto no hablar de las luces; de las numerosas iniciativas que el gobierno de Rafael Correa ha implantado desde su investidura en 2007.

Ecuador vivió su particular pesadilla moderna a partir de los años 70-80, cuando la crisis que acabó desatándose a finales de los 90 comenzó a gestarse. Una combinación de terratenientes y banqueros nacionales, junto con los hombres de negro de las instituciones garantes del terrorismo financiero (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización de Comercio Americano), acabaron con el crecimiento de Ecuador a base de corruptelas y recetas de endeudamiento. En ese contexto es en el que aparece Correa y, con él, un cambio significativo en el rumbo del país. Tras hacer balance de cuentas decide arriesgar y comenzar a plantarle cara a los enemigos del crecimiento: paga la parte de la deuda que considera “justa” a dichos organismos, legisla contra los grandes parásitos nacionales y pone en marcha un conjunto de reformas de corte social muy avanzadas.

Por un lado, Ecuador se convierte en pionero en materia de políticas migratorias, defendiendo el derecho a migrar de toda persona y trabajando en la línea de la ciudadanía universal, siendo el único país hasta la fecha que lo promulga. En este sentido, han sido diversas las ocasiones en que los miembros de su gobierno han defendido dicha decisión en reuniones internacionales y promoviendo pactos con países vecinos como el Perú (país con el que hasta hace bien poco se encontraban enfrentados llegando al absurdo de una guerra a finales de los 90).


Numerosxs niñxs se benefician de las políticas de dependencia
Por otro, y en relación a las personas dependientes, el ejecutivo socialista también desarrolla diferentes medidas con el objetivo de reivindicar los derechos de las mismas. Resulta sintomático que el vicepresidente sea una persona con discapacidad física, hecho que ha permitido hacer visible a un segmento de la población que sufre más que otras las desigualdades sociales características del Sur. De este modo, comienza a invertir dinero en la creación de escuelas, centros y organismos que ayuden a mejorar la situación de estas personas, así como impulsar campañas de concientización entre el conjunto de la población cuidándose muy y mucho del lenguaje utilizado.

En lo que se refiere a políticas de vivienda también Ecuador es hoy un ejemplo. Si bien en algunos casos puede ser criticable la concesión de viviendas protegidas a comunidades indígenas, hecho que ha posibilitado la compra de los terrenos donde estos vivían (y que, por supuesto, albergan fuentes de ingreso apetitosas para la maquina del “progreso”), en general las actuaciones han sido justificadas y, sobre todo, necesarias pues de ellas se han beneficiado numerosas familias en riesgo de exclusión.

Entrevista concedida por Correa a Assange
En cuanto a su postura antiimperialista tampoco se ha quedado corto. Una de las primeras medidas tomadas por su gobierno fue el desmantelamiento de la base militar norteamericana de Manta (en la costa del Pacífico), declarar persona non grata a la embajadora de Estados Unidos y poner en marcha diversas acciones en contra de los intereses del Tío Sam, hablando bien a las claras de las intromisiones históricas de 
los yankees en la historia reciente de Sudamérica. El último capítulo, en relación a la demanda de asilo de Julien Assange (fundador de Wikileaks) resulta clarificador del grado de implicación de Correa en sus posiciones políticas. Ha sido uno de los pocos líderes mundiales que ha respaldado desde el primer momento al perseguido periodista, concediendole una entrevista en exclusiva y mostrando su simpatía por las confidencias contra el gobierno norteamericano realizadas por el sueco. No es de extrañar, por tanto, que el creador de los cables que ha puesto en jaque a medio mundo hay elegido a Ecuador como enlace para tratar de conseguir un asilo político que, a pesar de todo, todavía no llega. Sin embargo, Assange permanece en la embajada ecuatoriana de Londres desde el pasado mes de Junio y todo hace prever que el asilo finalmente será concedido.

Por todo ello, parece claro que estamos ante un gobierno diferente, pues además de impulsar acciones clásicamente populistas, ha sido capaz de articular medidas en terrenos en los que nadie antes había osado inmiscuirse. No resulta extraño, por tanto, que le crezcan los enanos. En especial, es destacable la situación con respecto a los medios de comunicación; medios que en general no han parado de criticar su labor. Y es que resulta que la mayoría de estos entes están en manos de los grandes damnificados “internos” de su denominada revolución ciudadana, y está claro que no van a dar el brazo a torcer. De todos modos, no hay como palpar las sensaciones a pie de calle, y es que Correa está en boca de todos los ecuatorianos para bien o para mal. Y casi siempre es para bien, sobre todo, entre las clases populares que han visto con su llegada, por fin, el verse cumplidas numerosas promesas y reivindicaciones históricas. Las próximas elecciones generales, a celebrarse en febrero de 2013, serán un termómetro importantísimo para saber si Ecuador puede realmente ser un espejo en el que otros países de su entorno puedan fijarse o si por el contrario, la noche neoliberal vuelve a cerrarse bajo los rostros de los ecuatorianos.

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